Instituto del Mundo del Trabajo  

MISERIAS DEL PRESENTE, RIQUEZA DE LO POSIBLE
en francés "Misères du present, richesses du possible"
en inglés "Reclaiming Work : Beyond the Wage-Based Society".

De André Gorz

Paidós, setiembre 1998


Publicado en español por Editorial Paidós (setiembre, 1998) se trata de una importante reflexión sobre las implicancias de los cambios operados sobre el mundo del trabajo en los últimos años y sus perspectivas. Una obra imprescindible y polémica. Se transcriben el comentario sobre la misma publicado en por Bernard Cassen en Le Monde Diplomatique, y la síntesis del libro realizada por Amazon.com

Bernard Cassen en Le Monde Diplomatique

Hace mas de 20 años que AG tiene razón demasiado temprano sobre las nuevas realidades del trabajo asalariado. Demasiado temprano, no tanto en miras de la evolución de las mentalidades, como respecto a la conciencia que continúan la casi totalidad de los dirigentes políticos y sindicales y, en general, los formadores de opinión. Y, al leer su nueva obra, resultado luminoso de una reflexión comprometida desde Estrategia obrera y neocapitalismo (1964), para seguir, entre otros, con Adiós al proletariado (1980) y sobre todo Metamorfósis del trabajo, demanda del sentido (1988), medirá el tamaño y la gravedad de este cambio. Los cambios entre el trabajo que <<se hace>> y el trabajo que <<se hizo>>, las <<miserias del presente>> y la <<riqueza de lo posible>>. Esas miserias del presente, ... son la consecuencia de lo que Gorz denomina el <<Exodo>> del capital empezado en los años 70.

Durante 30 años, el capital y su partido, se aliaron con el Estado nacional keynesiano, que aseguró la expansión de la producción, de la demanda, de la productividad y de los frutos, al mismo tiempo que redistribuyó una parte de la riqueza y garantizó el pleno empleo.

Con el agotamiento de ese modelo, arrastrado por la saturación del mercado interior y la caída brutal del rendimiento de la inversión, el capitalismo se desvinculó de un Estado providencia que no tenía nada que aportarle y que, además, para responder a la formulación de la Comisión Trilateral, manifestaba los primeros síntomas de una <<crisis de gobernabilidad>>.

Una crisis igualmente sensible dentro de las grandes unidades de producción y servicios sacudidas por las aspiraciones de <cambiar la vida>> de una fracción del asalariado que rehusaba su carácter hiératico y opresivo. A ese <<ordenamiento demasiado visible y atacable>> que era el Estado, había que sustituirlo por un <<ordenamiento invisible y anónimo donde las leyes se impusieran a todos por la fuerza de las cosas, como las ‘leyes de la naturaleza’, irresistiblemente. Ese ordenamiento es el mercado>>.

Dentro de la empresa, la desregulación, fundamento de las <<formas de auto-organización descentralizada>>, a "liberado" el mercado de trabajo. Y el toyotismo, sistema de desconcentración de las responsabilidades de la producción la colectividad del trabajo hasta límites efectivos, maestros de su organización pero sin embargo contables de los objetivos a alcanzar, ha devenido el modelo a seguir.

En teoría, tal sistema puede desembocar en una autonomización como en una alienación suplementaria de los asalariados. La mundialización, la reingeniería, que reduce el número de empleos necesarios para un mismo volumen de producción, y la <<externalización>> hacen bascular la relación de fuerzas a favor del capital: <<La empresa no es mas un colectivo de trabajo ni un lugar de trabajo: ella recurre a los prestatarios de servicios como se recurre a un plomero o a un dentista>>.

<<Todos precarios>>: tendencialmente, es la suerte que nos espera a cada uno de nosotros. No obstante, en lugar de sufrir ese estado, AG propone asumirlo, de construir un modo de verlo distinto, deseable, socilamente dominante y valorizado. Pero al precio de una revolución cultural: que <<el trabajo pierda su centralidad en la conciencia, en el pensamiento, en la imaginación de todos>> y que todos puedan elegir las discontinuidades de sus trabajos sin sufrir la discontinuidad de sus rentas. Ahí está el corazón de la <<riqueza de lo posible>> y la apuesta de las luchas del mañana: <<El capitalismo envía a la inutilidad social a la enorme masa de gente para las que no tiene empleo y (...) la sociedad demuestra que es incapaz de producir los individuos para que le sirvan y de usar los individuos que produce. Ya no hay una sociedad en la que los individuos se puedan definir por la manera de servirla. En lugar de servirla, ellos se esfuerzan ahora en producirla>>

Para ‘producir’ esa nueva sociedad, y al término de una reflexión dirigida a retomar sus posiciones anteriores, AG preconiza una asignación universal, una renta social permanente, hasta el límite, de <<vivir sin trabajar>>, pero, mas positivamente, <<de trabajar de modo intermitente y de conducir una vida multiactiva dentro de la cual el trabajo profesional y las actividades no remuneradas se realimentan y se complementan.

La proposición puede chocar. El autor muestra sin embargo que ella puede revestir numerosas modalidades permitiendo ponerla ya parcialmente en obra. Y hay urgencia en ir en esa dirección, hacia <<el florecimiento del sentido, hacia el poder sobre si mismo y las cosas, el lazo con los otros>>, pues estamos en tren de zozobrar dentro de las <<no-sociedades cuya delgada capa dominante acapara la casi-totalidad de los aumentos de la riqueza disponible, en tanto que la ausencia de proyecto y de respuestas políticas desemborán en la disolución de todos los lazos, hasta el odio de todo, en ello incluso la vida, en ello incluso nostros mismos>>.

La fuerza de la argumentación de AG se puede apreciar por defecto: nadie puede contestar los datos fácticos que la fundan; nadie puede creer seriamente en retornar al pleno empleo tal como existió hasta los años 70, pero nadie osa decirlo abiertamente. Así como el judoka utiliza la fuerza de su adversario para tirarlo al tapiz, el autor propone devolver contra el capital la situación que el mismo a si mismo creó, y transformar la generalización de la precariedad en la generalización del tiempo elegido. Pendiente de que aún estamos a tiempo.

BERNARD CASSEN


Síntesis de Amazon.com

Durante los últimos 25 años, las sociedades occidentales han venido marchando hacia el futuro marcha atrás. Ellas no son capaces ni de reproducirse de acuerdo a las normas del pasado, ni de aprovechar la libertad sin precedentes ofrecida por los ahorros en tiempo de trabajo que la nueva tecnología ha generado. En este trascendental nuevo libro, André Gorz argumenta que las sociedades creadas por el fordismo han venido desapareciendo y dando paso a "no-sociedades", en las cuales un pequeño estrato dominante se ha apropiado de la mayor parte del excedente de riqueza. En ausencia de algún proyecto político alternativo, la desintegración social y la desesperanza individual han prevalecido. Los principales economistas buscan soluciones para esta "crisis", pero Gorz argumenta que estamos, de hecho, frente a la empuñadura de un nuevo sistema que implica abolir el trabajo tal como lo conocemos.Las peores formas de explotación han sido restauradas, y cada uno está forzado a pelear contra todos (tanto en el nivel individual como nacional) en una lucha desesperada para obtener la cada vez mas disminuída retribución del trabajo. En la cara de estos desarrollos, Gorz sostiene que debemos luchar, no por la destrucción del trabajo en si mismo (en el sentido de un empleo estable), sino contra los esfuerzos del nuevo sistema por perpetuar la ideología del trabajo como una fuente de derechos. Debemos saludar la reducción de las horas de trabajo que se requieren para satisfacer nuestras necesidades materiales y darnos cuenta del potencial creativo que esta reducción puede liberar. A través de medidas como un ingreso básico incondicional y suficiente para todos y nuevas, co-operativas estructuras económicas, podemos reivindicar el trabajo y reconstruir un futuro mas allá de la sociedad salarial.

Contenido: Introducción. 1) Del Estado Social al Estado Capital; 2) Las últimas formas de trabajo; 3) La magia perdida del trabajo; 4) Moviéndose mas allá de la sociedad salarial. Epílogo. Disgresión 1: Comunidad y Sociedad. Disgresión 2: Alain Touraine o el sujeto del criticismo.